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16/11/99 - 801

Faltan definiciones


A más de tres semanas de conocidos los resultados de las elecciones, el país mantiene su rumbo errático y se carece de definciones acerca de las reglas a las que deberán ajustarse la sociedad y las actividades económicas.

 

La ausencia de definiciones por parte de las autoridades electas, sólo agrava la situación y genera incertidumbre respecto de actividades que tradicionalmente han sido y siguen siendo generadoras de riqueza y fuentes de ocupación para millones de argentinos.

 

Tal el caso de la producción agropecuaria, que ha multiplicado en los últimos años sus inversiones para duplicar la producción y hoy se encuentra jaqueada en su subsistencia por la inercia de las autoridades. No han sabido reclamar con energía ante el gravísimo daño que ocasionan a la actividad los 334.000 millones de dólares anuales que en forma de subsidos perciben nuestros principales competidores externos, ni han tomado medidas apropiadas que mitiguen el desastroso efecto que ocasionan.

 

El país ha sido llevado caprichosamente a una globalización económica cuyos únicos beneficiarios son los grandes capitales, que se han apropiado de los mercados y de la arbitraria fijación de los precios.

 

Hoy los productores argentinos están cosechando el trigo de la nueva campaña para venderlo a valores ruinosos, pero tuvieron que sembrarlo pagando una de las tasas de interés más altas del mundo y con costos de insumos que exceden los internacionales. La cosecha gruesa se implantó en las mismas condiciones y los precios que se avizoran son también de quebranto. La actividad lechera viene produciendo a pérdida, las producciones ovina y porcina no son ni la sombra de lo que fueron y la ganadería vacuna recorre el camino del achicamiento.

 

Es tiempo que las autoridades electas dejen de coquetear con los organismos internacionales y no basen sus nuevos proyectos sólo en ajustes fiscales. Se acabó el tiempo de festejar y de esperar. Para los productores agropecuarios el 10 de diciembre está muy lejos. Se necesitan las medidas de reactivación en forma inmediata. Es hora que la clase política argentina tome el timón de los acontecimientos y salga en defensa del sector productivo del país.

 

Buenos Aires, Noviembre 16 de 1999.


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